domingo, 17 de noviembre de 2013

Casa sin cortinas

Hoy tuve besos sin alma, caricias equivocadas y palabras dando tumbos. 
Ayer no sentí nada y sin embargo, seguí. 
Hoy hay ojos que no se encuentran y sonrisas por compromiso.
Mañana, palabras vacías, genéricas y repetidas.
Y después de ayer, de hoy y de mañana, esa sensación de vacío con frío que nada la llena, que nada la calienta.
Un grito ahogado que viene de adentro y no puede salir. 
Soy un caparazón,  una casa sin cortinas.

Todo te lo di


Todo te lo di.
Todo y hasta lo que no tenía:
Mi confianza alquilada.
Mi cuerpo regalado.
Mi dinero prestado.
Nada quisiste...
Ni mi alimento simple.
Ni mi compañía experta.
Ni mis consejos no pedidos.
Ni mis caricias extraviadas.
Ni mi amor cansado.
Todo te lo di y nada quisiste.
Ahora lo tengo todo, pero de nada me sirve.

Licencia para ser feliz

Pido licencia para ser feliz. Permiso para equivocarme, para volver a empezar una segunda, tercera, quinta oportunidad sin resentimientos, sin dolor y sin culpa. Así, despeinada, no perfecta, dueña de mí misma, de mi vida, a mi ritmo, con mis reglas y rompiendo otras. Con un amor libre, con panza y con arrugas, así con raíces como una mujer real.

jueves, 17 de enero de 2013

Gatos

Él era inofensivo como un gato de porcelana, ella mala, como la leche de gata.
Él incapaz de nada parecía que nunca iba a concretar ella queriendo cazarlo, calló en la trampa y perdió.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Odio

Odio estar odiando.
Odio la injusticia o más bien odio no entender la justicia.
Odio la mañana pero más cuando anochece.
Odio sentir lo que no quiero, odio llorar.
Odio esperar y esperar y esperar.
Odio ilusionarme para luego odiar más.
Tu alegría me duele, tu éxito me carcome, odio todo lo que me dejaste, pero odio más todo lo que no me diste.
Amo mi capacidad para reconocer todo lo que odio pero odio no poder decírtelo.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Despedidas


Qué duras, qué difíciles son las despedidas.
Crueles, dolorosas, llenas de dudas y promesas, así son las despedidas.
Cuánto vale el último instante, un minuto más, alejarse y devolverse por el último beso, el último abrazo y unas palabras llenas de valor.
Qué fuertes son las despedidas, que son capaces de resumir en un gesto o una palabra toda la experiencia vivida, todo el cariño guardado que sale a flor de piel en el último momento.
Implacables son las despedidas, cuando ya no hay nada más que hacer, cuándo ya no hay tiempo para más.
Qué desoladoras son las despedidas, cuando una mano en alto se aleja y al doblar por la esquina queda la sensación de que ya no habrá otra vez.
Cuando el calor del abrazo desvanece, el sabor del beso se congela y la mano con los dedos extendidos trata de batir el aire como diciendo adiós y no al mismo tiempo, sabemos que la despedida es cierta.
Qué difíciles son las despedidas, tanto que hay quienes no se despiden nunca y se ocultan bajo una frase común o el silencio, esas son las despedidas sin sabor.
Tan duras, tan crueles, implacables, dolorosas, fuertes y difíciles, así son las despedidas.
Tanto sufre quien se va como quien le espera, pero el que sufre más es quien ve partir porque sabe que tarde o temprano también tendrá su despedida.

lunes, 2 de agosto de 2010

La mejor profesión del mundo



Su trabajo es su vida. Todos los días se levanta sin saber qué le espera, pero eso lejos de desagradarlo lo impulsa cada mañana para comenzar, cada día suyo es una aventura.
A veces desayuna, a veces no. Nunca se sabe cuándo hay que correr o cuándo puede empezar con un día tranquilo, pero eso apenas es el comienzo.
Todos los días hace planes pero pocas veces se cumplen, las prioridades pueden cambiar en cuestión de segundos, pero no su energía, tiene ideas para todo.
Siempre sabe de lo que habla, al menos eso aparenta, y eso es lo que se espera de él. Nunca se queda callado, no podría.
Cuando todos corren se queda a ver qué pasa, siempre parece que va en la dirección contraria. No es que sea chismoso, pero necesita conocerlo todo y consigue autorización para contarlo, tal vez sea un chismoso profesional.
Puede reír y llorar pero nunca en público, jamás puede protagonizar una historia, aunque él mismo la cuente mientras le conmueve lo más profundo del alma, a veces parece que no tiene sentimientos... pero sí los tiene y muy fuertes, los pone a prueba todos los días.
Un día se da cuenta que tiene incontables conocidos pero pocos amigos, pero eso no lo detiene, sus amigos son pocos pero para toda la vida.
Nunca un feriado normal, trabaja cuando los demás descansan, está despierto para captar el momento en que el mundo duerme, siempre está atento a seguir el más mínimo detalle, dispuesto para el momento más peligroso y sin despeinarse!!
Ve una historia en cada persona que topa y no puede parar de preguntar y asombrarse.
Tiene familia y seres queridos, ese es su mayor tesoro, por eso los esconde de todo y de todos, conoce lo mejor y lo peor que puede suceder, inclusive antes de que suceda, por eso: guarda secretos que algún día revelará, cuenta historias con nombres ficticios y nunca pero nunca se traiciona a sí mismo.
No sabe a qué hora termina el día pero tiene claro que al final tendrá una historia nueva y mucha tarea para mañana.
Definitivamente ama lo que hace, por eso lo comparte con el mundo todos los días, inclusive cuando no está trabajando, porque en realidad nunca reconoce cuándo está trabajando y cuándo no. Su vida es su trabajo y su trabajo mantiene su vida, por eso nunca se pensionará.
Gabriel García Márquez la definió una vez como la mejor profesión del mundo, así es, él lo sabe porque él también es Periodista!!!